Hay momentos en los que parece que aunque avancen los días, los segundos, los minutos, las horas, todo sigue igual. La vida se convierte en una espera interminable en la que día tras día todo permanece igual o al menos en apariencia. La monotonía en la que se ve el sujeto inmerso provoca cierto estado de "pasotismo", "indiferencia" o quizás "nerviosismo". Sin embargo, todo sigue igual, nada cambia. A veces este estado aburre hasta el extremo de necesitar algo más, un cambio, un movimiento. Un hecho que ponga fin al letargo en el que uno se ve envuelto. Puede que pasen meses, años y que ese hecho que se espera no aparezca y la búsqueda no continue.
Y cuando ya la búsqueda parece ya imposible y empieza a plantearse la situaciónde no buscar más y esperar a la eternidad, aparece aquello que anhelas. Entonces, uno despierta del letargo en el que estaba sumido; reflexiona, piensa, mira, se analiza así mismo como tantas otras veces y ve la realidad. No es cierto que nada haya cambiado, al revés, todo cambia. El exterior, las cosas, las personas parecían ser las mismas, no había nada nuevo, ni cambiaba nada. Sin embargo la naturaleza del ser si que ha cambiado. Y es cuando cambia un ciclo en el que no había cambios cuando se descubren esos pequeños movimientos que en el día a día no aparecían y no se veían. 5 años pueden parecer pocos cuando todo sigue igual, en el momento que algo cambia, salen a la luz todos las diferencias que cada uno ha ido forjando con el paso del tiempo, sus obras, sus influencias y sus reflexiones. Las personas con el tiempo, sin darnos cuentan se alejan de lo que un día fueron...
Ya lo dijo Heráclito "Panta Rei", todo fluye.

El 18 de Junio de 2006 escribía esto:
http://www.lacoctelera.com/sanedrita/post/2006/06/18/tempus-fugit...