Cambio es una palabra que en ocasiones puede asustar, preocupar y desestabilizar a algunas personas. Máxime cuando los cambios son ajenos a uno mismo, provienen del exterior, de un ser querido, de un amigo, familiar o del círculo en el que uno está envuelto. El problema viene dado en el momento en el que ya no podemos seguir con la misma rutina, la misma forma de vida, o simplemente hay que modificar alguna pauta de conducta a la que ya estamos acostumbrados.

Podemos venirnos abajo sin poder asimilar esta nueva entrega de nuestra vida sin embargo un cambio nunca hay que tomarlo como un hecho negativo. Aunque provenga de un alteración claramente negativa. El cambio puede abrir puertas que antes estaban cerradas. Un cambio puede dar origen a un sin fin de acontecimientos que antes podían ser impensables. La alteración de un hecho, circunstancia o persona en el presente, puede doler ahora pero es necesario para que en el futuro exista aquello que realmente beneficiará a tu vida. Por tanto, hoy estás triste porque ya no es lo que era como quieres, pero debes estar alegre por que gracias a esto en el futuro tendrás lo que desearás. Es dificil afrontar situaciones que modifican de golpe lo que durante años has practicado. Pero la vida se compone divergencias entre el ayer y el mañana, y no solo hay que pensar en el presente. No entristecerse por lo que hoy podía ser, y desde ayer no es. Si pensar en construir y cambiar lo que hoy tienes para que algún día sea lo que en el futuro será.

Durante la vida, sin darnos cuenta, nosotros mismos vamos alterando nuestras conductas, pensamientos e ideologías. Podríamos desear no cambiar, no crecer, seguir siendo niños. Vivir felices y sin complicaciones. Aislarse en un mundo mágico del cual no hiciese falta salir y afrontar la realidad. Como unos amigos se alejan sin apenas darse cuenta. Como el paso del tiempo altera lo que ayer era un grupo que se iba de cervezas y aprendía a beber tras los últimos años de colegio y hoy simplemente, aun siendo amigos, ya no tienen la misma sintonía. Cuando uno se encuentra extraño entre los que fueron sus amigos. No obstante, a pesar de tanto cambio, los recuerdos perdurarán y se recordarán aquellos tiempos como unos de esos grandes momentos de una vida que se va forjando en el día a día. Y que nadie se engañe, aunque no lo parezca. El ayer nunca es igual que el mañana.

Bienvenido sean los cambios, con moderación. Y no miremos los cambios como el final de una etapa, sino como el comienzo de una mejor. Afrontemos la vida como nos vienen y no nos lamentemos por lo que añoramos. Quizás hoy un cambio nos ha hecho entristecer, pero mañana lo recordaremos como la premisa necesaria para que tengamos una solución maravillosa para nuestra vida.